Cuando dices no hacer nada, hiciste algo.
Sobre la infancia, el poder de asombrarse y el como no apreciar la cotidianidad te está robando la felicidad.
En un mundo lleno de vídeos de gente vendiendo “La manera correcta de encontrar tu propósito” de este positivismo tóxico y “100 maneras de no desperdiciar tu día” Cada vez nos sentimos menos motivados y más deprimidos, totalmente comprensible, si me preguntas.
Comparamos “La vida perfecta” de estas personas que se nos presentan en redes, despertándose a las 4 am, meditando media hora, luego escribiendo sus propósitos del día en su journal, hacen yoga, gym o pilates, (por si no se les ocurre hacer las 3 al mismo tiempo), terminan bañándose y comiendo su desayuno lleno de proteínas y vitaminas. Por otro lado, uno analiza su vida y a esa hora se está acomodando para seguir durmiendo o quizás recién se va a dormir luego de un round de 3 películas seguidas y lo primero que se nos viene a la mente es: “Estoy desperdiciando mi vida” “No hice nada en el día” y así es como poco a poco empezamos a deprimirnos, comparándonos y creyendo que no tenemos ningún propósito para el que fuimos enviados a esta vida.
Este sentimiento se hace cada vez más grande y al estar tan sumidos en los pensamientos erróneos que se tienen al creer que no estamos haciendo nada, es cuando debemos recordar cual es realmente el propósito para el que fuimos enviados, aunque soy consciente que debido al sistema y el auge del capitalismo, difícil era y será, que nos empezemos a sentir agradecidos, y no digo conformes, porque mucha gente confunde el discurso de apreciar lo cotidiano, las pequeñas cosas, las cosas en las que no te fijas, con aceptar que uno: “No tiene nada” y debe conformarse con lo que hay.
Este pensamiento es el que nos mantiene esclavos, creer que agradecer el día incluso cuando piensas “que no hiciste nada”, es conformismo y por eso no avanzas.
Lo que te detiene de avanzar de ese círculo de tristeza y desmotivación, es la comparación y la necesidad que nos venden en redes de que debemos hacer todo para ser útiles.
Al analizar tu día desde el punto de vista de alguien más, alguien que ni siquiera está mostrando las 24 horas de su día, (te está mostrando lo que las redes y la gente a la que le favorece este consumismo extremo quiere que veas), obviamente vas a llegar a la conclusión que tu día fue un desperdicio e incluso asegurar que ninguna parte de este te alegro.
Pero el propósito de este texto es que por primera vez intentes evitar el ver tu vida desde la perspectiva de alguien más y sobre todo si ese alguien es contrario a ti, y es que ponte a analizar, ¿Esta gente si quiera me conoce? ¿Sabe cuáles son mis gustos? ¿Entiende que en realidad no me llama la atención ir al gimnasio, y que prefiero estar en mi casa escribiendo? Cuando comprendas que tus gustos y “días ideales” no deben parecerse al de alguien más para que puedan ser considerados como tal, es cuando comenzarás a entender que estás analizando de forma errónea tus días.
Pero la pregunta del millón: “Si ya entendí que no debo comparar mi vida con la de alguien más, porque cada persona sigue sus ritmos y sus gustos ¿Por qué me sigo sintiendo inútil?”
Porque recién estamos iniciando paso a paso por esta guía de valorar los pequeños detalles.
Intentaré explicar todo esto desde mi experiencia, y entenderé completamente si alguien luego de este texto, no siente un cambio revolucionario en su vida, porque realmente ni yo he conseguido cumplir siempre todos estos pasos, y la comparación es algo difícil de desaparecer de nuestras vidas, si esta nos ha demostrado que al hacerlo constántemente y nunca ser conformes, es cuando más hemos logrado nuestras metas. Aunque estoy completamente de acuerdo, y mi insaciable necesidad de tenerlo todo, saberlo todo, y no sentirme jamás extasiada de conocimiento es la que me ha llevado a ser tan persistente cuando quiero algo, así mismo es la que me ha demostrado que querer abarcar todo cuando tan solo tenemos dos manos, te dejará con demasiado peso, muchas preguntas, y partes inconclusas que se te cayeron al intentar recoger todo y cubrirlo entre tus brazos. Déjame te doy un ejemplo de todo esto.
Cuántas veces no nos dijimos: “Cuando consiga esto al fin seré feliz” y cuando al fin lo conseguimos, (aunque se siente bien sentir el reconocimiento de la gente, escuchar las felicitaciones y los abrazos, incluso algunas veces el ego se quiere salir de nuestro cuerpo) no nos sentimos realmente felices como esperábamos, hasta que luego de un tiempo encontramos un escalón más en la escalera infinita de “Metas que si consigo mejorarán mi vida” y se vuelve una travesía infinita hacia algún sitio que ni siquiera sabemos que es, simplemente le dimos un nombre que conocemos y que todos buscamos: “felicidad” pero la razón por la que parece que nunca la encontramos, y siempre “Se escapa de nuestras manos” es porque como lo mencioné anteriormente, queremos llenar nuestras manos de tantas cosas, tantos logros, tantos conocimientos, tantas ideas, nuevas creaciones, y ponemos todas estas cosas que la mayoría terminan siendo materiales, por encima de aquel concepto intangible que juramos buscar por donde sea sin éxito, ignorando que sigue ahí en nuestras manos, pero sin darnos cuenta que se encuentra aplastado, asfixiado, y olvidado entre todas estas cosas materiales a las que les hemos otorgado el poder de aplastarla y esconderla, siempre se ha encontrado a nuestra alcance, con la única diferencia que ahora ya no la estamos viendo.
¿Por qué te parece que de niño realmente eras feliz? Cuando somos niños, sí, nos llaman la atención varias cosas y poco a poco vamos aprendiendo, usualmente nos enfocamos bastante en una, por ejemplo, los dinosaurios, aprendemos el nombre de cada uno, que comen y toda su historia, pero de repente nos empiezan a interesar los planetas y galaxias, pero la diferencia es que de niños no estábamos comparando nuestros pasos y aprendizaje con los de alguien más, ni viendo si cuando nosotros recién descubrimos cuantas lunas tiene Júpiter, la otra persona ya sabía todos sus nombres, e ahí la primera pequeña diferencia.
Por otro lado nos considerábamos tan felices porque realmente nos enorgullecíamos de estos logros, aunque ahora lo veamos como “cultura general” o cosas que no tienen un gran impacto y como solemos llamar a todo: “básico”. Para nuestros pequeños nosotros, esos aprendizajes significaban demasiado, porque así lo es, cada cosa que aprendemos es significativa, el por qué de niños sí éramos felices, es porque aún no habíamos perdido el asombro por las cosas, veíamos a nuestra mamá dándole la vuelta a la tortilla y nos impresionaba, veíamos como la miel era tan pegajosa y pensábamos como unas pequeñas abejitas podían producir algo tan delicioso, nos encantaba mirar el sol incluso sabiendo que nuestros ojos dolían, le buscábamos formas a las nubes y no nos cansábamos de mirar el cielo, nos gustaba cuestionar las cosas, no para sentirnos superiores, sino para aprender.
El por qué ahora nuestra vida se siente tan vacía y “básica” es porque olvidamos el don de impresionarnos, sé que no hay mayor impresión como lo es la primera, pero tampoco existe justificación para que dejemos de admirar el hermoso cielo, o el sol, (si eres de latinoamérica como yo, sabes lo tedioso que puede llegar a ser, con sus rayos tan fuertes con los cuales terminas bronceado y con dolor de cabeza) pero incluso si nos cansa, agradecer que lo tenemos, después de todo ¿Qué sería de nosotros si un día nunca más volvemos a ver la luz del sol?
El problema de los humanos, es que al crecer dejamos de ser agradecidos. De niños somos tan inocentes que nos la pasamos sonriendo a la planta porque es muy verde, al pajarito porque está cantando, a la flor porque su color es hermoso, al colibrí que pasó, al cielo porque está muy celeste y al sol porque nos gusta como nos ilumina el cabello y los ojos, y ponte a pensar entonces:
¿Por qué en esos días no sentías tu vida vacía? No estabas descubriendo la cura de una enfermedad, no estabas haciendo mil actividades por segundo, y sé que puedes estar diciendo ahora “Porque un niño no tiene esas responsabilidades” sí, tienes toda la razón, pero quien debe decidir qué es lo realmente importante para TU VIDA, spoiler alert… ERES TÚ, y sí, yo también sé que los médicos son necesarios para salvar vidas, que el saber demasiados idiomas es importante para ayudar a mucha gente a entender a otra, que es necesario saber de ingenierías porque sino ya no tendríamos má edificaciones. Soy consciente que cada trabajo y cosa a la que la gente se dedique es necesaria para sostener LA VIDA, pero podríamos respirar un momento y dejar de pensar en EL TODO, cuando ni siquiera hemos encontrado nuestro núcleo.
Para sentirte completo contigo mismo, deja de creer que el título enviado por la mejor universidad de Londres te lo dará, si piensas que tu felicidad está arraigada con algo material, entonces estamos muy mal, y es algo sencillo de analizar luego de ponerse a pensar que de niños no teníamos nada de esa índole y aún así éramos felices, sé que los ideales y deseos cambian, pero, no dejes que tus deseos debiliten tus sueños. Sé que para muchos un deseo y un sueño es lo mismo, ambas cosas significan algo que anhelamos cumplir, pero a veces dejamos que esos deseos se vuelvan algo por lo cual volvemos al punto inicial, querer demostrar, querer demostrar que sí podíamos, que sí servíamos, que sí somos útiles, pero jamás disfrutamos el camino por conseguir estas cosas, porque estábamos demasiado ocupados en demostrar en vez de disfrutar.
Si quieres volver a encontrar esa felicidad la que como te comenté, estás siendo asfixiada y escondida por las cosas que decidimos priorizar antes que ella, debes empezar a recordar que en cada uno de tus días, aunque no lo parezca, hay cosas por las cuales debes ser agradecido, y son por las cuales tu felicidad vuelve a asomarse. Debes hacer a un lado todos esos propósitos con los que tú juras que aparecerá, porque cuando los has cumplido, sientes que se va de tus manos como una mariposa, se posa solo un momento, mira alrededor y desaparece sin más, ¿Verdad? Si ya entendiste el punto de todo esto, me sabrás responder ¿Por qué crees que se siente así?… Exacto, “Porque le estás dando a tu felicidad un significado completamente erróneo a lo que significa en realidad”. Ni siquiera disfrutaste el camino para ese logro, incluso llegaste a pensar que lo estabas buscando para complacer a alguien más, ¿Cómo crees que así se va a sentir la felicidad? Eso por lo que juras que la encontrarás es absolutamente todo, menos auténtica felicidad.
La felicidad es cuando te levantas de tu cama y percibes que desde abajo en el comedor, se puede oler el aroma de tu comida favorita hecha por tu mamá.
La felicidad es saber que aún tienes el honor de que tu mamá esté presente para cocinarte.
La felicidad es cuando te vas a duchar con tus músicas favoritas.
La felicidad es poder escuchar esas músicas.
La felicidad es ser tan afortunado de tener la ropa suficiente para no saber que ponerte.
La felicidad está en ver como te quedó ese outfit.
La felicidad está en ver a tus amigos y darles un abrazo.
La felicidad está en tener tus ojos y brazos para poder hacerlo. (muchas personas soñarían con eso).
La felicidad está incluso en los momentos malos, luego de tener un mal día, llegar a tu casa y que te reciban tus padres.
La felicidad está en llegar a tu casa y correr a acostarte a tu cama.
La felicidad está en que tienes una cama.
La felicidad está en que pudiste caminar hasta tu casa.
La felicidad está en que tienes un hogar a donde ir.
La felicidad está en que te encuentres con vida.
La felicidad está en que tienes salud.
La felicidad está en que tienes comida.
La felicidad está en que tienes personas que te aman.
La felicidad está en que tú también amas a esas personas.
La felicidad no es nada más, que lo primero que vimos al nacer,
La sonrisa y el amor tan cálido de nuestra mamá.
La felicidad, no es algo más que eso.
Amor.
Tu único propósito en la vida, es ser feliz.





demasiado personal, he llorado porque hoy me encontraba asi, y me la pasé evadiendo ese sentimiento con redes y scroll que me llevó a sentirme peor. gracias por compartir
muy de acuerdo con todo lo que dices , soy una persona que en muchas ocasiones he querido llenarme mi día de cosas que hacer para sentirme validada como si la cantidad de acciones de mi día fuese significado del valor que yo tenía . Sin embargo , creo que el problema no está en hacer o en no hacer sino en el para que o porque lo haces , pues muchas veces en mi intención de desconectar del ajetreo diario me he visto infundado por las redes sociales . La esencia creo que reside en no hacer nada como tal o hacer desde la plena consciencia de lo que realizamos .
Otra cosa que me ha gustado mucho que has dicho es lo de la capacidad de asombrarnos por la vida , creo que está es la fuente de la felicidad que como adultos hemos sido muchas veces por juicios externos obligados a olvidar y es eso que tú dices , el asombro acompañado del agradecimiento lo que nos vuelve a ser niños que siempre tienen la sonrisa en la cara