Soy una estructura hecha de pequeñas partes de grandes personas.
Cada persona que te marcó, incluso si ya no está, vive aún en tu interior.
A lo largo de mi gran corta vida, he conocido muchas personas. Algunas siguen en ella y otras, como es de esperarse, ya no. Aunque no estén físicamente, ya sea porque nunca volví a saber de ellas, o porque su cuerpo ya no habita este mundo, aún así, creo que nadie se termina yendo realmente de ti, sobre todo si te dejó una enseñanza.
Para muchos, cuando menciono “enseñanzas” quizás les parezca que deba ser únicamente algo referente a cosas que no entendíamos en la escuela o colegio, o alguien que nos recitó una frase o poema que nos marcó eternamente e incluso cambió nuestra forma de ver el mundo, pero no siempre las grandes marcas que deja la gente en nuestra vida, vienen por actos como estos.
Pero entonces, si no te dijo una frase importante, o no te enseñó todos los trucos para entender matemáticas, ¿Qué aprendiste que te marcó?
Voy a destacar algunas vivencias personales que no necesitaron de frases ni reflexiones para volverme quien soy. (A veces solo necesitas saber observar y entender para poder aprender)
Alguna vez en mi vida, compartí con mi bisabuela, y creo que es una de las cosas que más voy a agradecer. Aunque fue por un corto tiempo, ella me vió nacer y conoció a mi yo más puro. Claramente me iba a marcar incluso si en algún momento le hubiese llegado a costar hablar.
Con ella iba de un lado a otro cuidándola por la casa. Ella a pesar de sus años le encantaba observar todo y estar en cada momento. Yo por otro lado, corría detrás de ella para que antes de que se acomode en su sillita le pueda poner sus almohadas para que esté más cómoda y pedirle que alze sus pies para ponerle un banquito y así no se canse.
A pesar de que la conocí en sus 90 y tantos, no tengo un solo recuerdo, (y cabe recalcar que se los he preguntado a mis papás para no fiarme por completo de la mente de una chiquita de 3 años) en el que haya estado triste o quejándose sobre algún dolor. Ella amaba jugar a los naipes y tener su ropita bien doblada, odiaba que entren a su cuarto, pero a mí siempre me dejo entrar para estar a su lado, pero sobre tod, siempre le gustó ganar (Mi Luchi nunca deseo ser una perdedora, pero para mí incluso si hubiese perdido todas sus partidas, era más que merecedora de todo.)
Un día, a sus 98 años murió, no la ví salir de la casa ni me pude despedir, estaba muy pequeña para que mis padres me digan que estaba pasando, pero de grande cuando me explicaron cómo ocurrió, incluso en ese momento quiso caminar hacia el carro que la iba a llevar al hospital, y con su carita sonriente subió y en el trayecto como un angelito, se durmió.
Ahí terminó su vida y su cuerpo físico desapareció, pero ella nunca murió. En mi quedaron las ganas de jugar naipes con mis tíos y enojarme al perder. Quedaron los trucos para conseguir las mayores victorias en cualquier juego que se nos ocurría en familia. Quedó mi necesidad de doblar mi ropa como lo hacía ella y las ganas de cuidar su cuarto.
Un poco de ella quedó en mí y eso que recién me estaba formando como persona. Es increíble como desde tan pequeña mi ser ya estuviera estructurándose con amor y sobre todo, habitando en mí las personas por las que conocí dicho amor.
Su hija, Mi tía Francisca, (Panchi, para todos) me acompaño hasta mis 6 años. Era una amante a recordar cada momento de su vida y contármelo. Un día entró a su habitación y volvió con varios diarios mientras me enseñaba y explicaba todo lo que tenía ahí, recuerdos de su trabajo y sobre todo de un gran amor. Además, era profesora y tenía su propia escuelita, fue la persona que me dió mi primer set de libros, (El maletín de Santiago) con los que aprendí muchísimo.
Un 26 de diciembre de 2014, repentinamente falleció, nunca supe que estaba enferma, eso fue lo que más me destrozó. No pasé Navidad con ella y no me despedí. Solo llegué un día luego de las fiestas y bajé pero ya no la ví ahí.
Ese día, volví a perder de manera física a una de las personas que más amé en toda mi vida, y aunque cuando era pequeña quizás no lo veía, ahora soy consciente que sigue habitando en mí.
En la forma en la que intento almacenar todos mis recuerdos, ya sea en fotos o vídeos. En mi necesidad de escribir cada que siento que algo me destroza el pecho, también cada que escribo para que quede plasmado por si mi mente un día lo pierde. Vive en las ganas que tengo de aprender e intentar brindarle esos conocimientos a alguien más, vive en mi mirada de amor cuando veo a niños pequeños y deseo cuidarlos y defenderlos de todo.
Las dos personas que más quería de mi infancia, ya no están físicamente, ya no puedo correr a abrazarlas o conversar con ellas y recibir una respuesta, pero sé que se encuentran en mí cada que hago algo que ellas me enseñaron. Sé que converso y responden por mí, sin necesidad de palabras, cuando brindo el amor que ellas me dieron, y esa es la mejor enseñanza que alguien te puede dejar. Amor.
Aunque hasta ahora, he comentado de dos personas que fallecieron. Este sentimiento también me es presente con gente que ya no está en mi vida por otros motivos, pero aún así dejaron una parte de ellos en mí, y deseo que ellos también encuentre un regalo de mí en ellos.
Conocí a muchas personas de forma virtual en pandemia, muchas de ellas tristemente ya no las recuerdo, pero por otro lado también tengo a otras, y sobre todo a una, que me permitió aprender y enseñar en esos tiempos en los que parecía que todo estaba saliendo mal.
De él aprendí mi gusto por las bandas de rock en inglés, me permitió mostrarle mi poesía y mi pasión por leer, y me alegró demasiado cuando descubrí que él empezó a escibir poemas también. Creo que él y yo fuimos un gran ejemplo en como incluso si ya no nos encontramos en la vida del otro, conservábamos la magia que dejamos en esta. Aún sigo escuchando los discos que me recomendaba y recordando las charlas que me daba, y espero que él siga escribiendo y leyendo como le gustaba hacer.
Años después de esa conexión, fue que descubrí esto de lo que ahora escribo con tanta seguridad. Después de ese momento fue que vi en retrospectiva toda mi vida y entendí algo que ahora amo profesar:
“Los humanos estamos hechos de fragmentos de todas las personas que conocimos y nos quisieron tanto como nosotros a ellos.”
Cambiamos nuestra forma de ver algún tema, o quizás lo vimos desde otro punto de vista, gracias a alguien.
Usamos una palabra o frase que quizás nadie entiende, porque nos recuerda a ese amigo.
Descubrimos aquel álbum porque alguna vez alguien nos dijo que le gustaba.
Nos volvimos fanáticos de esa película porque escuchamos como esa persona nos narraba cada detalle de ella.
Ámamos bailar aquella canción porque nos recuerda a nuestra mamá bailando mientras limpia.
Nos amarramos los zapatos de cierta manera, porque nuestro papá nos enseñó así.
Ámamos el olor a chocolate caliente y galletas, porque nos recuerda las tardes con los abuelos.
A veces estamos tan concentrados en ver todos los errores que cometemos en nuestra vida, y las cosas malas que llegamos a pensar, que olvidamos que cuando decimos que “odiamos” cada parte de nuestro ser, estamos ignorando los fragmentos de las personas a las que jamás les podríamos decir aquella palabra.
Cada vez que sientas que no hay amor en este mundo, y que perdiste a todas las personas que alguna vez te amaron. Recuerda que el amor que tanto buscas en otros, está viviendo en ti, y las personas que piensas que ya no están, te están abrazando y esperando a que tú lo hagas para que puedan volverse a encontrar.




Hay algo profundamente humano en reconocerse hecho de retazos ajenos. No por falta de autenticidad, sino porque la vida (y el vínculo) también es eso: dejarse tocar, cambiar, moldear un poco por cada encuentro. Leer esto ha sido como detenerme a mirar hacia dentro y darme cuenta de cuántas personas viven en mí, incluso las que ya no están. Gracias por ponerlo en palabras con tanta honestidad.
Yo también perdí dos personas importantes para mí y este escrito me hizo llorar pero de alguna u otra forma necesitaba leer que ellos siguen conmigo aunque sea en mi esencia🥺😭