Sueño con ser amada... hasta que lo soy.
Soñar con estar enamorada, no siempre significa querer estarlo.
En una época tan digital como la que vivimos hoy en día, es inevitable entrar a una red social sin encontrarnos con al menos 3 vídeos de parejas que parecen sacadas de una romcom de los 2000’s y cuando los vemos combinando outfits o con esa canción de fondo que siempre quisimos que nos dediquen, lo primero que se nos pasa por la mente es: “Ojalá tener un novio” pero, ¿Qué pasa cuando finalmente lo conocemos y ya no se siente como el cuento de hadas que anhelábamos? ¿Acaso solo estamos buscando un lazo romántico acorde a nuestra estética del momento?.
Al ser una chica que adora el amor en las películas y que creció con princesas de Disney y con romcoms, es casi imposible que cuando llega el domingo, y mis amigas y yo no planeamos nada, no me encuentre en la necesidad de querer tener a alguien con quien poder conversar y escuchar las 500 playlists que tengo para cada ocasión, pero soy consciente que el querer a alguien solo para que me haga compañía no es lo mismo que querer estar enamorada.
El no saber distinguir esas dos cosas me costó muchas confusiones y corazones rotos. (Crushes de 2022, disculpen a Fiore de 14) e incluso siendo consciente de esa diferencia, aún así sigo anhelando conocer a ese chico con buen gusto musical, inteligencia emocional y ganas de convertir cada conversación en una reflexión, pero al mismo tiempo poder tontear cada que podamos; y no les miento que he conocido personas con algunas de estas características, pero jamás con todas.
Algunas personas dirán que tener un estereotipo tan claro de la persona que quieres está mal y que simplemente debes aceptar lo que venga a tu vida y te quiera, pero yo no creo que debas conformarte con alguien que está cumpliendo con el mínimo requerimiento, que es apreciarte y valorarte por lo que eres. No obstante, siendo “Miss estándares” termino saliendo con chicos contrarios a lo que deseo, ya sea aceptando a alguien que no me atrae físicamente, solo porque después de años vuelvo a tener una conversación medianamente interesante, o por otro lado, aceptando al cabeza hueca solo porque veo su sonrisa o abdomen y se me olvida que no sabe formular dos oraciones, pero dado el hipotético caso de que conozca a alguien que cumpla con todos mis estándares, siempre caigo en la misma pregunta: ¿Estaré lista para algo serio? Si se lo preguntaba a mi yo de 13 años te hubiera contestado con firmeza que sí, y que seríamos felices para siempre, pero pasaron muchas cosas en todos estos años y me di cuenta que quizás me gusta romantizar tanto, y tener estándares tan precisos porque finalmente tengo miedo de la realidad y no quiero formalizar, y eso es un golpe duro si toda tu vida quisiste recibir flores, leer cartas y cantar tus canciones favoritas con él.
La pregunta del millón es, ¿Cómo llegué a esta conclusión? Bueno, si tuviera que ponerme otro apodo ahora sería: “Miss sabotaje” les juro que yo misma termino sorprendida de como una chica que AMA, (y en serio, lo digo en presente) AMA ver películas de amor de lo más cliché posible y su película de confort sigue siendo “A todos los chicos de los que me enamoré” es capaz de que, cada vez que se encuentra frente a una posible relación seria, corta lazos y huye, ah pero luego la ves un domingo scrolleando en tik tok y diciendo: “Poder escuchar esta música con aquella persona sería increíble” y he aquí el gran dilema “¿Acaso no sé estar sola? Y la respuesta es: “Me gusta estar sola, no sentirme sola” Y SORPRESA OTRA VEZ, ESO NO ES QUERER ESTAR ENAMORADA.
Es por eso que, (si estás pasando por la misma situación que yo) El que te diviertas pasando tiempo con esa persona, el que poco a poco ya le empieces a compartir tus playlists, recomendarle esa última película que viste y le diste 5 estrellas en letterboxd, quizás no significa que éste si es el amor de tu vida. Si solo te emocionas con él pidiéndote ser tu novia pero no con lo que viene después, entonces bienvenida al club: “Estoy idealizando, no me estoy enamorando” y quizás en este mundo (Tik tok y sus vídeos de parejas aesthetics) estamos completamente mal, y somos las brujas que “No saben lo que quieren” “Tenía que parecerse a Summer” “Si no me ves como la persona para contraer matrimonio entonces NO SIRVES PARA ESTO” Bueno, entonces al menos siéntete perteneciente a este escrito.
No diré que ser alguien que no sabe lo que quiere, y que idealiza tanto porque al final eso es lo que prefiere (vivir en sus pensamientos e ilusiones porque lastimosamente la vida real no es una película) sea lo correcto, pero tampoco nos voy a condenar a la guillotina.
En un mundo de personas decididas a enamorarse y confiadas en el matrimonio, lastimosamente me tocó ser la que piensa que si llega al compromiso mis alas se desintegrarán, mi individualidad se perderá y poco a poco mi vida común y corriente será. Sé que el matrimonio no es eso, y que si te casas con alguien es para avanzar juntos, aprender del otro y bla bla bla pero en serio estoy aterrada.
Confío tan poco en mí y me considero tan indecisa y nostálgica, que siento que me caso un 27 y el 29 ya estoy extrañando mi vida soltera, la libertad de no tener que pensar en los sentimientos de alguien más, y termino de nuevo siendo la bruja de la historia, y sé que si no te arriesgas nunca vas a saber como serás en una situación así, pero me da tanto miedo lastimar y arruinarle la idea del amor a alguien, con mis indecisiones, pensamientos y cambios drásticos, que a veces pienso que voy a terminar en mi departamento viendo las mismas romcoms y emocionándome con cada una de las confesiones, si al menos eso los salva y sobre todo a mí misma de lidiar con la realidad.
Pero entonces…”Las personas como tú, ¿Qué buscan?” Esa es la mejor y más cotizada pregunta, y la verdad es que ni siquiera nosotros sabemos… O en realidad sí, pero decirlo en voz alta, aterra, sobre todo porque sabes que va a existir un antes y después al instante de decirla.
Para esto quiero citar la conversación de Jo March con Marmee:
“- ¿Tú lo amas?
- Si el me pregunta de nuevo, creo que diría que sí. ¿Crees que me lo vuelva a preguntar?
-¿Pero tú lo amas?
-Me interesa más ser amada, quiero ser amada.
-Eso no es lo mismo que amar.
- Lo sé”
¿Cómo le explicas a una persona que es así como te has sentido toda la vida? Al igual que Jo, escaparía una y mil veces del compromiso, porque amo demasiado mi libertad y al igual que ella, siento que si llego a conectar con alguien así como ella con Teddy, prefiero mantener esa conexión inmortalizada y evitar todo diciendo: “Seríamos un desastre si nos casaramos, seríamos miserables. Y eventualmente verás que tengo razón y me lo agradecerás. Encontrarás una chica encantadora quién te amará y te adorará y ella será una buena esposa para tu hermosa casa, pero yo no podría. Mírame soy hogareña e incómoda y te avergonzarías de mí y nos pelearíamos porque no podemos evitarlo incluso ahora. Odiaría la sociedad elegante y tú odiarías mis garabatos y seríamos infelices y desearíamos no haberlo hecho, y todo sería horrible”
Porque realmente no creo que quiera ser amada más de lo que quiero ser notada, quiero que alguien me conozca tanto que sea capaz de decir “A ella no le gusta eso” que recuerde cada una de mis películas favoritas, y las frases que me marcaron de ellas, quiero que no le guste la versión idealizada que tengan todos de mí, o la chica calmada, que no puede romper en llanto que a veces me toca ser porque: “Mis problemas están solo en mi cabeza” quiero que note que no soy tranquila todo el tiempo, quiero que se sorprenda, comente y admire hasta mi pensamiento menos filosófico, quisiera que me conociera de verdad, incluso si yo no lo hago en realidad.
Tristemente pienso que no puedo exigir tanto si sé que no voy a poder aceptar un compromiso más allá de la incondicionalidad que siempre brindaré en cada una de mis conexiones. Y esto es lo más extraño que me ocurre cuando me gusta alguien. Me duele que me prometan: “Que siempre estarán ahí para mí” “Que nunca me van a olvidar” porque yo sé que no será así, y no porque sean malas personas, sino porque yo sé que después de mí, ellos sí se van a enamorar de nuevo y de verdad, por otro lado, yo solo vivo de esas conexiones efímeras de las que me gusta aprender y enseñar. Y por mi parte la incondicionalidad que les prometí siempre estará, porque si alguien más me llegase a gustar, sería solo eso, un gusto y ya está.
Es triste explicar esta situación porque hasta ahora nadie la ha entendido al 100% y solo me han visto como una niña tonta e inmadura que no sabe crear lazos de amor reales, pero yo no creo que el amor solo sea “enamorarse perdidamente de alguien” si luego ese enamoramiento al sentirse rechazado se volverá a enamorar, no sé si me explico, y sonaré completamente egoísta con esto, pero incluso sin realmente haberme enamorado de alguien mi incondicionalidad y apoyo hacia todas esas personas me ha durado más sin siquiera decirles esas frases que sé que al final se las dirán a alguien más.
Y aquí vuelvo de nuevo al “Ser notada más que amada” si el “gran amor” que la gente de hoy en día jura tener, es aquel que apenas sus ideales de formalizar queden rotos, ya no te va amar, escuchar o entender nunca más, entonces prefiero no ser amada.
Si el amor que la gente va a tener por mí es solo si acepto ser su novia o si acepto besarlos. Si me aman solo por lo que puedo brindarles, y no por lo que realmente soy y la libertad de la que es parte mi ser.
Si solo desean amarme, escucharme y considerarme interesante cuando piensan que tendrán una oportunidad de que sea “algo de ellos” Si solo les interesa la historia feminista, mis cantantes favoritas y mis dudas de media noche, cuando saben que recibirán algo a cambio.
Entonces no deseo sus promesas, no deseo sus atenciones. Si al instante de mostrarles mis desesos y aspiraciones ven que no forman parte de la cúspide de mis emociones y se retiran olvidando cada una de nuestras conversaciones.
Prefiero seguir siendo la mala de la historia la que “Nunca sabrá formalizar” pero al menos sé que si prometo algo no me importa si recibiré algo a cambio, no necesito ese amor, porque si te prometo algo sé que no lo hago porque es una moneda de cambio, ¿De qué me sirve prometer amor, si nunca más te volveré a notar, luego de que por situaciones de la vida nos tengamos que alejar?
Antes creía que el amor era el problema, pero a veces me pongo a pensar que quizás es la gente creyendo que una etiqueta es mucho más que una incondicionalidad inquebrantable. Veo parejas prohibíendose cosas, obligándose unos a otros a romper amistades que en muchos casos son solo eso, amistades, y me pongo a pensar que un “amor” así ni siquiera debería considerarse uno como tal.
Quiero ser amada…hasta que lo soy…Porque en realidad no quiero ese amor. Quiero pertenecer a quien me permite ser yo, no la idealizada, no la dispuesta, no la entregada, no la servicial. Yo en primera persona singular. A quien comprenda mis ritmos y mis tiempos ausentes, a quien me note y no me presione. A quien me deje gritar sin enjaularme en prejuicios y en la monotonía que estoy harta de aceptar para en esta actualidad tan cerrada, poder “avanzar”. No quiero conformarme con una triste realidad, si en mi mente lo puedo imaginar, sé que en algún lugar se encontrará.




Me vuela la cabeza saber que alguien piensa igual, que no hay miedo en enamorarse pero en el mundo actual es tan difícil encontrar algo que sea genuino y simple, sin tanta trama pero con el mismo drama, que nada tenga moneda de cambio y que no siga sintiéndose vacío. Habemos muchos que queremos algo más que un amor por el simple hecho de ser una pareja, si no tener una conciencia común para ser personas individuales viviendo en una sintonía.
Leerte fue como leerme a mí misma en otra etapa — cuando quería amar, pero temía más perder mi libertad por ganar otro corazón roto.
En un mundo donde todo es fugaz, abrir la ventana emocional y sentir, aunque duela, sigue siendo un acto revolucianario.
Tener estándares altos no es un defecto —es inteligencia emocional. Habla de cuánto te has trabajado, y de que no estás buscando un “alguien”, sino a alguien que se haya trabajado también.
Porque el amor no son solo mariposas: es una decisión que se elige cada día.
Y a veces lo que más anhelamos no es un amor ideal, sino una conexión real.
Ser vistas como somos. No como nos imaginan.
Y eso... es raro, pero no imposible. Hay que aprender a mirar con atención, sin filtros ni proyecciones.
Recuerdo que los domingos en la tarde dolían más.
La sociedad te vende que es el momento de estar arrunchada, acompañada, feliz.
Pero no más. Ahora los domingos son míos.
Un ritual sagrado para florecer en lugar de marchitarme.
Aunque estés sola.
Aunque no haya canción compartida.
Hay ternura en elegirte. <3